La tarde de Domingo

P1070699Es curioso que hoy me he sorprendido disfrutando de una tarde de Domingo contigo…

Normalmente al llegar la parte final del fin de samana, surgen las preocupaciones de la semana entrante, y así nos pasamos muchas veces los adultos viviendo nuestra vida con vistas al siguiente día de fiesta. Nosotros normalmente trabajamos sábados y domingos, y es precisamente esos días cuando necesitamos ayuda extra para quedarse un rato contigo. Hasta ahora los domingos por la tarde no solían gustarme porque siempre tenían ese aire melancólico de lo que se acaba. Algo parecido ocurre ese día 6 de Enero en que sabemos que la navidad ha terminado.

El caso es que con tu llegada esto ha cambiado, ya que es precisamente esa tarde la que podemos disfrutar los tres juntos y nos encanta hacer pequeñas excursiones donde nos quedamos absortos mirando tus progresos.

Esa tarde ha pasado a ser de nosotros

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Echarte de menos…

20140820_190031 (1)Acabo de volver de una semana en bici con amigos entre Lisboa y Santiago. Al irme necesitaba una desconexión con urgencia, y este viaje llegaba en el momento perfecto. Antes ya hubo otros viajes y semanas que estuvimos separados, y siempre he creído que era muy bueno y me ofrecía la dosis de libertad que necesito para mantenerme vivo. Pero esta vez ha sido diferente, al principio pedalear y recuperar el momento sin preocupaciones ajenas tuvo su efecto inmediato, pero después poco a poco comencé a echarte mucho de menos, veía otros niños, otros padres…y como si envejeciese por momentos la melancolía se iba apoderando de mí.

Tu continuas a tu ritmo, ya tienes dos años y casi medio. Los problemas te son ajenos, pero nos muestras tu descontento cuando discutimos. Mientras estaba con la bici, has estado con los Yayos y los Tíos en la playa. Mamá se quedó trabajando y organizando todo para un viaje que haremos a la vuelta.

Desde que naciste tengo claro en mi cabeza que eres tu misma y que no me perteneces, pero la razón va por un lado y el instinto y los sentimientos van por otro, así que no puedo evitar ese nudo en la tripa al separarnos.

Ese mismo nudo que se estira cuando nos alejamos y me hace echarte de menos.

Tercer més. Vuelta al trabajo.

Los días son intensos y pasan muy rápido. Tú como si supiese que has llegado a tu casa comienzas a dormir del tirón toda la noche, y al despertar te acurrucamos entre nosotros para seguir entre sueños.Besos

El invierno en Pirineos está siendo seco, y esto lo aprovechan en la estación de esquí para evitar contratarme tras la paternidad. Disfruto cada minuto contigo, pero el papa responsable se agobia con el futuro cercano. ¿que ocurrirá sin trabajo?

Teníamos claro que queríamos estar contigo lo máximo posible, y por eso elegimos este tipo de vida, pero en los planes estaba la paternidad y un par de meses de trabajo en la estación para después pasar la primavera juntos. La preocupación se iba apoderando de mí y aunque cada día lo convertías en único, había momentos que no podía sino pensar en como sería nuestro futuro.

A cada cara de agobio tu le ponias una sonrisa, cada caricia un sueño, y a cada ausencia un llanto.

Segundo més. La llegada a España

Sin apenas darme cuenta llegó nuestra primera despedida ya que papá tenía que volver para trabajar y preparar tu vuelta. Fueron días difíciles después de pasar los tres juntos las 24 horas del día tener que dejaros dos semanas… En España todo sonaba a crisis, problemas, falta de nieve…pero a pesar de todo yo flotaba en ese sueño que fue tu llegada. Todos preguntaban por tí y me pedían ver fotos.Cuatro generaciones juntas

Entre papeles y trabajo pendiente los días pasaron rápido, y casi cada noche podía saber de vosotras dos.

Finalmente llegó el día de tu primer vuelo y con veintiocho días y muy bien arropada por mamá y su mamá (tres generaciones juntas), afrontasteis tu primer gran viaje desde Budapest a Zaragoza en avión y tren.

A recibirte fuimos con tu Yaya (mi mamá) y la verdad es que verte bajar del tren es una de esas imágenes que nunca olvidaré.P1050655

Los siguientes días pasaron entre presentaciones, y afecto desbordado como es propio de la cultura española.

Llegar a nuestra casa en Sabiñánigo, tu habitación preparada con mimo, el silencio…de nuevo la palabra hogar viene a mi cabeza y poco a poco nuestros ritmos que vuelven a sincronizarse.

Érase una vez

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Este cuento no es un cuento más, esta historia comienza con un viaje,
seguro que el más importante de mi vida, y el protagonista por una vez no
soy yo sino tú.
Han pasado ya unos cuantos meses desde que naciste y entre pañales,
noches sin dormir y sueños, apenas he podido guardar una sucesión de
fotos que seguramente un día verás con curiosidad pero sin entender la
importancia de cada uno de esos instantes vividos.
Me gustaría hacerte este regalo y contarte como han sido estos primeros
meses de vida desde la visión de papá. Me gustaría hacerte este álbum
virtual donde contarte aquello que la memoria se niega a mostrarte.
Si además esto sirve para entendernos un poco más, e incluso ayuda a los
que nos rodean en esta aventura todavía mejor.
La verdad es que también hay una motivación más egoísta como es el
permitirme ordenar las imágenes y recuerdos que de otra manera se
acumularían en algún lugar dentro del caos.

Ahora mismo tienes 21 meses, así que voy a intentar realizar una entrada
por cada uno de esos meses para ponerme al día y después contarte
semanalmente la historia de tu vida.
Apagamos las grandes luces…la casa huele a otoño, te tapo los pies con la
manta naranja….
Érase una vez…